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Obras Misionales Pontificias Venezuela

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Página Web de las Obras Misionales

Pontificias de Venezuela

 

“De los que son como éstos es el Reino de Dios”

La gran Obra de la Infancia Misionera

Infancia Misionera es la Obra Misional Pontificia de los niños y para los niños. Esta Obra presta un servicio para la animación misionera de los niños y de sus educadores, con el fin de moverlos a compartir la fe y los medios materiales con los niños de las regiones y de las Iglesias más necesitadas del mundo entero.

La gran Obra de la Infancia MisioneraLa Infancia Misionera se propone asociar a los niños de todo el mundo a la obra redentora de Jesús, educándoles gradualmente en el amor universal para ayudar a los niños necesitados de los países de misión. Por tanto la finalidad de formar e informar a los niños en ella integrados, de evangelizar y socorrer a la infancia pobre y alejada del mensaje salvador de Jesús.

Reseña Histórica 

Las misiones católicas de la China, recibieron un poderoso impulso en el siglo XIX, bajo el Pontificado de Gregorio XVI. Muchos misioneros acudían a Oriente y sus cartas encendían el corazón de los buenos católicos en favor de aquellas misiones. Una nota hondamente sentimental vibraba en las cartas de los misioneros y atraía la atención de sus lectores hacia el suelo de China: la desgraciada suerte de los niños, especialmente del sexo femenino abandonados por sus padres.

Alguna limosna o moriré con ellos

Así se expresa un misionero en una de sus cartas: “Me encuentro rodeado, aún sin saber cómo, de una decena de niños, unos de pecho, otros de dos, tres, cuatro años de edad; cubiertos unos de sarna, otros llenos de granos. Los pobrecitos no saben más que comer y llorar: Es necesario buscarles comida, y pagarla; pero entre tanto, para que no se mueran de hambre, me veo obligado a hacerles yo mismo un plato de harina y azúcar; luego tengo que vestirlos, curarlos, lavarlos, abrigarlos; en fin hacer con ellos de madre... Dios me da fuerzas para sostener tantos niños, pero si no soy socorrido con alguna limosna, moriré con ellos.”

Crear una alternativa

Esta situación constituyó la circunstancia concreta, que justificaba la necesidad de un trabajo en beneficio de los niños en países de misión. Fue así como en Francia, una mujer llamada Paulina Jaricot alentó a Mons. Carlos Augusto de Forbin Janson, Obispo de Nancy, para que creara una obra especial, de la cual ella quiso ser el primer miembro. Un grande y original del proyecto: Ayudar a los niños a través de los niños. Paulina definió la "Santa Infancia" como la obra de la Propagación de la Fe para los niños.


De los niños para los niños

La gran Obra de la Infancia MisioneraSe eligió primero el nombre de “Santa Infancia” porque el nexo que uniría a sus seguidores sería la protección del Niño Jesús. Hoy se conoce como Infancia Misionera. El objetivo consistía en rescatar y ayudar a los niños por parte de niños cristianos. El país en que se pensaba era China. Y esto porque su fundador estaba en contacto con los misioneros en la China, los cuales daban cuenta, en su frecuente correspondencia, de la triste y trágica situación de los niños que morían desatendidos o abandonados.

Sus primeros objetivos

El hecho de salvar de la muerte a los niños y darles la oportunidad de sobrevivir y ser bautizados, hizo que el nuevo proyecto de Paulina Jaricot y Mons. de Forbin Janson despertara simpatía y acogida como iniciativa de caridad humana y cristiana. Sus objetivos fueron al comienzo los siguientes:

1. Liberar de la muerte y de la miseria las vidas de los niños.
2. Bautizarlos y educarlos cristianamente.
3. Prepararlos para ser apóstoles y orientarlos a la vocación misionera.
Estaban convencidos de que, si el niño es un ser débil al que se debe prestar asistencia, es también un «hijo de Dios» rico en fe y amor, capaz de participar, a su manera, en la misión de la Iglesia e incluso de arrastrar a los adultos para que sigan sus iniciativas generosas. Paulina y Mons. creían en la dignidad de los niños.

Edificado sobre roca

Mons. de Forbin Janson falleció el 11 de julio de 1844. La respuesta al llamamiento de fue sorprendente. Por sus intenciones tan honestas rápidamente recibió el apoyo de la Santa Sede. En unos pocos años, esta obra de ayuda a los niños se empezó a propagar, no sólo en Francia, sino en Europa y luego en América del Norte, para llegar más adelante a América Latina y Asia. Su implantación en África fue más lenta: se ha logrado sólo desde hace unos decenios.

De esta manera, es posible afirmar que, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días, gracias a la actividad de educadores con alma misionera, centenares de miles de niños han sido sensibilizados y se han comprometido en este movimiento de solidaridad humana y espiritual, para que se reconozca a otros niños su dignidad de personas y la vocación de hijos de Dios.

Los Papas y la Infancia Misionera

Reconocimiento pontificio

La gran Obra de la Infancia Misionera Apoyada por los distintos Papas la Obra ha sabido adaptarse a la evolución de las mentalidades y a las distintas condiciones de implantación. Todos los Sumos Pontífices han reconocido, además de los resultados extraordinarios alcanzados por la Obra en favor de los niños, el valor altamente educativo de la Infancia Misionera.

Pío IX

El 18 de Julio de 1846 aprobó esta gran Obra. Escribió así: "Por lo mismo que enciende en el corazón de los niños la primera chispita de la caridad y les penetra de los verdaderos sentimientos de una misericordiosa compasión, los inflama y los anima de tal manera a procurar la salvación de las almas y a propagar la luz de la verdadera religión, que estos niños quedarán naturalmente preparados en una edad más avanzada para encariñarse con mayor afecto con la Obra de la Propagación de la Fe" Igualmente invitó a introducir y cultivar con esmero esta joven cepa que acaba de brotar en la Viña del Señor y que ha de producirles frutos abundantes.

León XIII

En su Encíclica “Humani Generis Ecclesiae” (1880) declara con afecto particular la necesidad del desarrollo de esta Obra, tan ligada a sus recuerdos de Nuncio Apostólico en Bélgica.

Benedicto XV

Incluye a la Santa Infancia en la Encíclica “Maximun Illud”. Después de recomendar la Obra de la Propagación de la fe como primera de las Obras Misionales, escribe: "La segunda Obra que también recomendamos intensamente a todos es la de la Santa Infancia. Obra cuyo fin es proporcionar el bautismo a los niños paganos. Se hace esta Obra tanto más simpática cuanto que también nuestros niños tienen en ella su participación, con la cual, a la vez que aprenden a estimar el valor del beneficio de la Fe, se acostumbran a la practica de cooperar en su difusión". Luego también habla de una tercera obra no menos importante: la Obra del Clero Nativo.

Pio XI

El 3 de mayo de 1922, cambia el nombre de la Obra de la Santa Infancia por el de “Infancia Misionera” y le da el título de Obra Pontificia.


La Gran Obra de la Infancia MisioneraPío XII

El 4 de Diciembre de 1950 este Papa instituye el Domingo Mundial de la Infancia Misionera. En su Encíclica “Evangelii
Praecones”, se expresa: "No ignoráis, venerables hermanos, que recientemente aún hemos instituido una fiesta, que de modo especial han de celebrar los niños para promover con oraciones y limosnas, la Obra de la Santa Infancia. Así se acostumbrarán estos hijitos nuestros a rogar insistentemente a Dios por la salvación de los infieles; y tal vez brotará y se desarrollará en sus almas, envueltas aún en el aroma de la inocencia, la vocación misionera".

Pablo VI

La Obra recibe del Concilio Vaticano II su definitiva aprobación por parte también de todos los Obispos del mundo: El Concilio proclama que las Obras Misionales Pontificias "deben ocupar el primer lugar, porque son los medios para difundir en los católicos desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero..." (Ad Gentes, 38).

Juan Pablo II
Se refiere a los niños de la Infancia Misionera como: “los pequeños grandes colaboradores de la iglesia y del papa”. De la misma manera, hace un llamado a todas las Iglesias particulares de todos los continentes para que se escuche el llamamiento urgente de su Encíclica misionera Redemptoris Missio: “preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización y a la misión ‘ad gentes’: ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir ese deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos” (n. 3).

Benedicto XVI

El día 3 de septiembre de 2007, en Castelgandolfo, escribe lo siguiente: “Con ocasión de mi visita apostólica a Austria, me alegra poder dirigirme particularmente a ustedes, que participan activamente en las iniciativas de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Les agradezco de corazón las cartas y los dibujos que me han enviado como signos de su afecto y de su cercanía a mi misión. En ellos expresan los sentimientos de fe y de amor por los que Jesús amaba tanto a los niños y los acogía con los brazos abiertos, señalándolos como ejemplo a sus discípulos: “De los que son como estos es el Reino de Dios” (Mc. 10,14). Quiero decirles que aprecio mucho su compromiso en la Infancia Misionera. Veo que son pequeños colaboradores en el servicio que el Papa presta a la Iglesia y al mundo: ustedes me sostienen con su oración y también con su compromiso por difundir el Evangelio. Hay muchos niños que aún no conocen a Jesús. Y, por desgracia, hay otros muchos que carecen de lo necesario para vivir: alimento, asistencia sanitaria, instrucción; a muchos les falta paz y serenidad. La Iglesia les dispensa una atención particular, especialmente mediante los misioneros; y también ustedes se sienten llamados a dar su contribución, tanto individualmente como en grupo.

La amistad con Jesús es un don tan hermoso que no se puede tener sólo para uno mismo. Quien recibe este don siente la necesidad de transmitirlo a los demás; y, de este modo, el don, compartido, no disminuye sino que se multiplica. Sigan así. Ustedes están creciendo y pronto llegarán a ser adolescentes y jóvenes: no pierdan el espíritu misionero que tienen. Mantengan una fe siempre límpida y genuina, como la de San Pedro.

Queridos pequeños amigos, les encomiendo a la protección de la Virgen. Pido por ustedes, por sus padres y sus hermanos. Pido por sus grupos misioneros y sus educadores, y a todos imparto de corazón la bendición apostólica.”

La gran Obra de la Infancia MisioneraEstructura de la Infancia Misionera

1. El servicio de la Infancia Misionera y su integración en la Pastoral que se desarrolla en la Arquidiócesis, Diócesis y Vicariato unida directamente a la parroquia, depende fundamentalmente de que ella sea viva y sirva conforme a su propia identidad.

2. La Infancia Misionera tiene un puesto principal en la pastoral misionera con los niños porque:
Tiene el cometido principal en la animación y formación misionera de ellos. (Cf. R.M. 84).
Es la institución principal para promover y canalizar la cooperación misionera universal de ellos.

3. La Infancia Misionera está al servicio de la comunión misionera:

  • Viviendo y promoviendo la comunión misionera entre los niños. 
  • Ofreciendo servicios en favor de todos los niños. 
  • Asociando miembros activos dentro de ella. 
  • Promoviendo la cooperación misionera de todos los niños a la evangelización universal, especialmente de los niños más necesitados del mundo.

4. La Infancia misionera tiene su organización propia en la comunidad local, pero siempre con proyección universal.

5. Esta Obra se integra en la pastoral de conjunto diocesana y parroquial:
En sus estructuras y organismos: Integrando sus programas y servicios dentro del Plan Diocesano y Parroquial de pastoral como también participando en el Consejo Pastoral Parroquial.

Con los responsables de pastoral: Los servidores de la Infancia Misionera viven en especial amistad, obediencia y colaboración. Así, se integra en el proceso Pastoral Diocesano y Parroquial aportando los servicios que le corresponden conforme a los objetivos específicos que ella tiene. Y, de manera especial, se integra con la catequesis diocesana y parroquial, con la educación escolar, con las actividades de pastoral misionera y con los demás servicios pastorales relativos a los niños.

6. La Infancia Misionera está al servicio de los niños, de sus grupos y movimientos, de sus educadores y de las instituciones que están a su servicio. Ante ellos, la Infancia Misionera es fermento misionero, servidora de la pastoral misionera.

7. En bien de los niños, de la Iglesia particular y de cada parroquia, hemos de fortalecer y consolidar los servicios y los grupos de la Infancia Misionera. Así, tendremos cada día más niños misioneros y mayor cooperación misionera a la evangelización universal.

8. Por último, no olvidar que los destinatarios de la Infancia Misionera, luego de los niños asociados a la Obra, también lo son sus educadores, padres de familia, catequistas, profesores y los demás asesores de Infancia Misionera. El estilo de la Obra es el sugerido por el mismo Jesús, que primero hacía y después enseñaba: educar a través del servicio, de la acción.

La gran Obra de la Infancia MisioneraSu programa debe estar siempre orientado en los siguientes aspectos:

Oración: Pide a los niños que oren por las misiones y por sus amigos cercanos y lejanos uniéndose a las intenciones misioneras del Papa.

Formación: Educa a los niños en la práctica de la caridad universal de la Iglesia, los forma en el espíritu de servicio y de donación de sí mismos para ayudar a los necesitados, y les invita a considerar su posible vocación misionera.

Información: por medio de sus publicaciones ofrece datos y noticias sobre los valores y culturas de los pueblos y sobre la acción de la Iglesia misionera.

Sacrificio: como medio de acción salvadora.

Ayuda: Cosas materiales para compartir como signo de comunión y de amistad comprometida.

¿Cómo formar equipos de Infancia Misionera?

Conciencia de misión

Hay que partir de que esta obra presta un servicio a las Iglesias locales para ayudar a los educadores a despertar progresivamente en los niños una conciencia misionera universal y guiarlos hacia una comunión espiritual y material con los niños de las regiones y de las Iglesias más pobres. Siempre se debe contar con el respaldo de la parroquia a la que pertenecen los niños y los colaboradores de la iniciativa.

La gran Obra de la Infancia MisioneraNecesaria formación

Desde su origen la Obra ha contribuido al florecimiento de las vocaciones misioneras (Estatutos 11,17). Por eso los equipos deben llegar a tomar conciencia de que "todo bautizado es misionero". La formación misionera es esencial y necesaria para el conocimiento de su vocación. Esta formación se ampliará constantemente en las reuniones de equipo con charlas, lecturas, documentos, fotografías, afiches, películas, historia de las misiones, catequesis misionera.

Sugerimos los siguientes pasos para la formación de un equipo:

1. Convocar

Reunir a todos los niños que quieran participar. Se les expone el ideal misionero; la vocación misionera de cada bautizado; la miseria espiritual y material en que viven millones de niños en los países pobres; el maravilloso bien que pueden hacer y lo que Cristo y su Iglesia esperan de ellos.

2. Formar equipos

Se les pregunta quienes desean incorporarse a la Obra de la Infancia Misionera. Se forman grupos de doce niños, recordando a los apóstoles, si bien el delegado puede modificar el número según convenga.

3. Responsables

Se nombra un jefe de equipo que debe ser el líder natural del grupo. Este debe ser el animador y responsable de los compromisos misioneros del equipo. Se deben distribuir diferentes funciones entre los niños para hacerles descubrir sus dones y habilidades. Algunas funciones pueden ser: jefe de equipo, secretario con su libro de actas, cronometrista, encargado de cartelera y publicidad, animador de piedad, recreación, cantos.

4. Dinámica

Cada grupo debe funcionar independientemente, si es posible. Esto no excluye el que en determinados días o en momentos especiales, realicen actos misionales comunitarios en todo el Centro Infantil Misionero.

La gran Obra de la Infancia Misionera5. Compromiso
Lo grupos deben distinguirse con un nombre o con un lema que les identifique con su ideal misionero. Formados los equipos, se les reúnen para explicarles los compromiso misioneros: oración, sacrificio, ayuda, entre otros compromisos y se les asigna la primera fecha de reunión; luego se determinará cada cuanto tiempo deben reunirse.
Cada niño debe llevar su cuaderno misionero donde irá anotando los temas de las reuniones, con sus comentarios, ilustraciones y compromisos. También deben tener una alcancía personal o para el grupo donde ponen su cuota para ayudar a los niños de las misiones. Esta debe ser fruto de su esfuerzo y sacrificio.

6. Reunión de equipo

Aquí sugerimos este esquema que puede servir como guía para los asesores:

• Saludo, ambientación, canto.
• Comentario de los compromisos semanales cumplidos.
• Oración.
• Lectura del Evangelio y reflexión.
• Explicación del tema en diálogo.
• Trabajo de grupo; escenificaciones, juegos misioneros, etc.
• Conclusiones prácticas.
• Compromiso.
• Oración final.
• Canto de despedida (Himno de Infancia Misionera).

7. Motivar

Cultivar el corazón de los niños al tiempo que se dan conocimientos misioneros. Cada niño debe sentir la vocación misionera como un ideal de humanidad, cristianismo, generosidad... Sentirse testigo de Cristo en el mundo. Es esencial que la creatividad y el sacrificio, tanto en equipo como personalmente, impregnen su formación misionera. Hacerles sentir que son miembros vivos de una Iglesia Misionera que cuenta con ellos.

Que conozcan la infinita miseria de millones de niños, que son sus hermanos y a quienes deben ayudar con más generosidad cada mes.

8. Actuar

La formación misionera debe pasar por las actividades misioneras. Los niños son una carga de energía. Necesitan actividades, realizaciones concretas. Lo que aprenden y sienten ponerlo en obras. Crear conciencia de equipo. Las responsabilidades y las ilusiones se comparten. El jefe de equipo convoca, aconseja... cada uno de los miembros se reparte el trabajo y todos unidos realizan la meta propuesta. Trabajo en equipo son las reuniones, la preparación de murales, las iniciativas del equipo, las sugerencias del delegado del centro.



La gran Obra de Infancia MisioneraLa Infancia Misionera en Venezuela 

Desde siempre la Infancia Misionera ha sido valorada y acogida eficazmente en todas las Diócesis y Vicariatos Apostólicos del país. Actualmente la dirige el P. Celerino Anciano, sacerdote Dominico, Secretario Nacional de la Obra. Le acompaña un equipo de laicos y religiosas: Laura Rosales de Brandt, Eva González, Andreína Carradini, Luis Eduardo Ospina, Gladys de Carradini, Marcia Becerra, Aurora de Monje, Meredith Gámez, Hna. María de las Nieves Soto y Hna. Teresa de Jesús Castaño.

En todos los rincones

Hay muchos equipos funcionan en todo el país, con sus características peculiares, en numerosos colegios, escuelas, parroquias, barrios, aldeas y centros rurales de misión. Estos últimos constituyen una bella y eficiente presencia de la Iglesia y como una sorpresa del Espíritu Santo que, de forma admirable, los ha hecho florecer entre las gentes más humildes de nuestros campos. La solidaridad cristiana y la generosa contribución de nuestros niños también se ha dejado sentir entre los niños indígenas de nuestras etnias venezolanas, en sus escuelitas, dispensarios médicos y demás necesidades primarias.

Cruzando fronteras

También han llegado nuestros pequeños misioneros con eficaz colaboración a los niños de otros países: Indonesia, Chipre, India, Tailandia, Sri Lanka, etc. Al mismo tiempo es justo decir que se ha recibido ayudas muy generosas de otros países e iglesias particulares entre las cuales se impone la mención obligatoria de España y Alemania por su colaboración espléndida.

La gran Obra de la Infancia MisioneraCelebración Litúrgica 

Proponemos aquí una posible ceremonia litúrgica de acogida de los niños que, luego de un período de preparación, participarán de la Obra Infancia Misionera. Está hecha para realizarla dentro de una Eucaristía, por eso nos limitaremos a dar algunas sugerencias dentro de la celebración de la Misa, dando libertad para añadir otros elementos que puedan enriquecer y personalizar más la ceremonia en la comunidad donde se va a realizar (lecturas, cantos, ofrendas). De no contar con celebración Eucarística, debe hacerse una celebración de la Palabra.

1. Monición de Entrada

Monitor: Hermanos, el propósito de estos niños que hoy se presentan ante la Iglesia nos alegra a todos. Ellos han venido reuniéndose muchas veces para conocer el Evangelio del Señor y las necesidades de la Iglesia Misionera, especialmente la de los niños. Ellos han sentido la urgencia de dedicarse en forma especial a colaborar en la medida de sus necesidades en la actividad de la Iglesia, a través de la oración, el sacrificio, la ayuda económica y el testimonio misionero. Ahora, desean expresar públicamente su anhelo de entregarse al servicio de la Iglesia en la Infancia Misionera. Niños, al ser llamados se acercan aquí y manifestarán su intención ante la Iglesia en cuyo nombre los aceptamos.

2. Ritos Iniciales

3. Liturgia de la Palabra

Se sugiere buscar lecturas apropiadas para la ocasión

4. Rito de Acogida

Leído el Evangelio se procede al Rito de Acogida de los niños

Compromiso

Monitor: En este momento el celebrante se dispondrá a realizar el Rito de Acogida a estos niños que expresarán su deseo de seguir a Jesús dentro de la Obra Infancia Misionera.

Celebrante: (Lee los nombres de los niños uno por uno).

Niños: (Cada niño responde)

¡Presente!

Monitor: Ustedes niños, han sido llamados por el amor de Dios a ser miembros activos de la Infancia Misionera, han sido llamados a cooperar en el anuncio del Evangelio. Han recibido una formación misionera que los capacita para asumir este compromiso.

Celebrante: ¿Quieren seguir estudiando y profundizando el Evangelio y las necesidades de la Iglesia de tal manera que lleguen a ser cada día mejores misioneros o enviados del Señor?

Niños: ¡Sí, quiero!

Celebrante: ¿Quieren hacer un esfuerzo constante para llevar una vida conforme al Evangelio, amando a Dios, orando por los niños que no conocen ni aman a Dios?

Niños: ¡Sí, quiero!

Celebrante: ¿Quieren cumplir todos los compromisos que propone la Infancia Misionera?

Niños: ¡Sí, quiero!

La gran Obra de la Infancia MisioneraMonitor: Jesús nos llama a su servicio misionero cuya señal es esta insignia que van a recibir; es un signo que los identifica como niños valientes, de corazón generoso y sensible a su amor y a las necesidades de millones de niños que esperan su cariño y el fruto de su esfuerzo misionero.

Imposición de las bufandas

Celebrante: (Dice el nombre del niño)

Jesús cuenta contigo.

Niño: (El niño responde)

Y yo cuento con Él.

Luego, dependiendo de la edad del niño, le coloca la bufanda correspondiente.

Bufanda VERDE: Para los niños de edad de preescolar que son la semillita que crecerá y será trigo maduro en Infancia Misionera. Tienen como compromiso rezar todos los días el Ave María y el Padre Nuestro por todos los niños del mundo.

Bufanda AMARILLA: Para niños en edad escolar y significa unidad con el Papa y amor a la Iglesia; el color amarillo es símbolo de riqueza espiritual. Tienen como compromiso la oración, el sacrificio con alegría, conocer a Jesús en el Evangelio, asistir a las reuniones de equipo, ser misionero las 24 horas del día, dar la colaboración fijada por el equipo.

Bufanda ROJA: Para niños en la edad prejuvenil y significa amor y paz. Los prejuveniles misioneros forman una etapa intermedia entre la I.M. y Joven Misión. Ellos tienen gran responsabilidad con I.M., son los principales guías y colaboradores con los asesores. Participan en la vida apostólica de la Parroquia.

Imposición de los crucifijos

Celebrante: (Dice el nombre del niño )
Cristo cuenta contigo.

Niño: (El niño responde)

Y yo cuento con Él.

Celebrante: (Dirigiéndose a todos los niños)

Los recibimos formalmente como miembros de la Obra Infancia Misionera y los invitamos a que expresen ante toda la asamblea sus anhelos misioneros.

Niños: (Diceiendo en un sólo coro)

¡Oh Jesús, yo quiero ser tu amigo! Ayúdame a ser misionero con el ejemplo de mi vida y el anuncio de tu Evangelio. Te ofrezco mi vida, mis oraciones, sacrificio y ayuda en favor de las Misiones, pidiéndote que los niños del mundo entero sean también amigos tuyos. Por esto prometo cumplir los compromisos de la Obra Infancia Misionera.

5. Homilía

6. Oración de los Fieles

• Por todos los niños del mundo, que no te aman porque no te conocen, para que envíes misioneros que les comuniquen el Evangelio. Roguemos al Señor. R/ Te rogamos, óyenos.

• Por los niños que padecen hambre, para que tu Providencia les socorra el pan de cada día a ellos y a sus familias. R/ Te rogamos, óyenos.



La gran Obra de la Infancia Misionera• Por todos los niños del mundo que son víctimas de la injusticia, por los niños refugiados, por los niños de los países en guerra, para que sientan la fuerza de nuestra oración y sacrificios. R/ Te rogamos, óyenos.

• Por los niños que nos hemos comprometido hoy, para que cada día seamos mejores misioneros y cumplamos con seriedad los compromisos que hemos adquirido hoy. R/ Te rogamos, óyenos.

• Por todos los asesores, para que el Señor les ayude en su trabajo misionero. R/ Te rogamos, óyenos.

7. Ofrendas

8. Liturgia Eucarística y Rito de Conclusión

9. Monición de Salida

Monitor: Hermanos, en este momento podemos repetir como el salmista: “El Señor a estado grande con nosotros y estamos alegres”. Hoy, cada uno de estos niños, nos ha dado un ejemplo de compromiso y fidelidad al Señor al querer participar de su obra salvadora, asumiendo su deber de bautizados de ir y anunciar el Evangelio a todos los hombres. Pidamos a la Santísima Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, que los mantenga en la inocencia y los anime a perseverar en este hermoso camino que han escogido: ser misioneros de Cristo.

Himno de la Infancia Misionera en Venezuela

Hoy Infancia Misionera
por el mundo va veloz,
su mensaje sin fronteras
va gritando con ardor .
Son los niños corazón
de la Iglesia Misionera,
mensajeros del amor,
de la paz y fe sincera.

POR CRISTO, LUCHAREMOS,
CON CRISTO , SEREMOS LUZ,
EN CRISTO, VENCEREMOS,
CON MARIA NUESTRA MADRE
Y CON EL SIGNO DE LA CRUZ.

Testimonio muy ardiente
de Cristo hemos de dar,
"porque Cristo es exigente"
dijo el Papa no olvidar .
Nuestra Iglesia en Venezuela
adelanta una Misión,
con Infancia Misionera
ella cuenta sin temor.

El niño y la oración
es un tema misional,
compromiso todo amor,
apartándose del mal.
La plegaria Misionera
nos anima a compartir,
predicar la Buena Nueva
unidos todos en la vid.

El amor a los hermanos
es consigna eclesial,
hijos todos de un buen Padre,
el servicio es celestial.
Compromiso Misionero,
con la Iglesia y el hogar,
estudiando con esmero
y este Reino edificar .

El mandato de Jesús
"Id todos a enseñar"
en Infancia Misionera
es todo una realidad.
La igualdad y el amor
es ley de convivencia,
desterrar todo temor,
corregir las deficiencias.



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